Control
El multiviewer: cómo ve un realizador toda la producción
Es la pantalla desde la que se realiza un directo. Todas las señales a la vez, ordenadas de una forma concreta que no es casual. Qué ventanas lleva, por qué el orden y el etiquetado importan tanto y cómo cambia según el tamaño de la producción.
Un multiviewer es una pantalla —o varias— donde se muestran a la vez, en ventanas, todas las señales que maneja un control de realización. Es el instrumento de trabajo del realizador: la superficie donde ve lo que tiene, lo que va a poner y lo que está saliendo. Si hubiera que resumir de qué va realizar en directo, sería mirar bien esa pantalla y decidir rápido.
Técnicamente es una función del mezclador o un equipo dedicado que compone un mosaico de vídeo con las entradas y salidas del sistema, cada una con su nombre, su indicador de emisión y sus medidores de audio. En nuestra unidad móvil lo genera el mezclador y se reparte a monitores de control a través de la matriz.
Qué ventanas lleva
Un multiviewer de producción de eventos tiene siempre estas familias de ventanas:
- Programa (PGM). Lo que está saliendo al aire en este instante. Es la ventana más grande y la única que no se puede perder de vista.
- Previo (PVW o preview). Lo siguiente que va a entrar cuando el realizador ejecute la transición. Va al lado del programa, del mismo tamaño, porque el trabajo consiste en comparar constantemente las dos.
- Entradas. Una ventana por cada cámara y por cada fuente: ordenador de presentaciones, reproductor de vídeo, señal de una sala anexa, invitado remoto.
- Auxiliares (AUX). Las salidas que van a destinos distintos del programa: pantallas LED de sala, clean feed, señal para prensa o para el escenario. El realizador necesita verlas porque puede estar enviando por AUX algo distinto de lo que ve el público de casa.
- Retornos y confidence. La señal tal y como sale del codificador o tal y como llega a la plataforma, y la salida del grabador. Confirman que lo que se realiza está efectivamente saliendo y grabándose.
Por qué el orden no es decorativo
El realizador no lee la pantalla: la reconoce. Después de unos minutos de directo, la mano va a la barra del mezclador y los ojos van a un punto de la pantalla sin pensar. Eso solo funciona si el mosaico está ordenado según una lógica estable:
- Previo y programa arriba y grandes. Son las dos ventanas que se miran cada pocos segundos y necesitan tamaño suficiente para juzgar foco y encuadre.
- Las entradas, en el mismo orden que en el panel. La cámara 1 en la primera ventana y en el primer botón. Un multiviewer cuyo orden no coincide con el del panel obliga a traducir mentalmente cada corte, y esa traducción se rompe en cuanto hay prisa.
- Fuentes fijas y fuentes móviles agrupadas. Las cámaras juntas, las fuentes de ordenador juntas, los remotos juntos. Buscar una presentación entre cámaras cuesta un segundo que no siempre hay.
- Lo que se consulta poco, en el borde. Retornos, confidence y auxiliares ocupan las ventanas periféricas: importan, pero no se miran cada tres segundos.
Ese orden se decide en el montaje y no se toca durante el directo. Cambiar la disposición del multiviewer a mitad de un evento es una de las pocas cosas que un realizador con experiencia no hace nunca.
El etiquetado: nombres que sirvan a las seis de la tarde
Cada ventana lleva un rótulo. Poner «Entrada 5» no es etiquetar; etiquetar es escribir «CAM 3 GRÚA» o «PORTÁTIL PONENTE» o «ZOOM INVITADO». En un directo largo, con relevos en el control y con gente de producción entrando a preguntar, los nombres útiles evitan errores caros. La regla que aplicamos: el nombre de la ventana es el mismo que usa el intercom. Si el realizador dice «cámara 3», en la pantalla pone CAM 3, y en el panel el botón 3 es esa cámara. Tres sitios, un solo nombre.
Tally sobre las ventanas
El multiviewer marca con un recuadro de color qué señales están al aire y cuáles están en previo —lo habitual es rojo para programa y verde para previo—. Esa marca es la misma información que reciben los operadores en el piloto de su cámara: es el tally. Sobre el multiviewer cumple una función adicional: cuando una fuente entra en una composición —un partido de pantalla, un rótulo a toda pantalla, una imagen dentro de otra— el recuadro avisa de que esa señal está contribuyendo al programa aunque no ocupe el cuadro entero. Sin esa señal visual es fácil pedirle a un operador que mueva una cámara que en realidad se está viendo.
Vectorscopio y forma de onda al lado
Mirar imágenes no basta para saber si están bien. Los monitores de un control no son un patrón de referencia absoluto y el ojo se adapta a lo que ve durante horas. Por eso al lado del multiviewer hay monitorado técnico: una forma de onda que muestra los niveles de luminancia —si los blancos se recortan, si los negros se aplastan— y un vectorscopio que muestra la saturación y el tono, y donde una cámara desviada hacia el ámbar o hacia el azul se ve al instante.
El técnico de imagen los usa con la señal de la cámara que está igualando, no con el programa. Es la herramienta del shading: sin ella, igualar cinco cámaras es una opinión; con ella, es una medida. Los medidores de audio del programa viven en la misma zona de la pantalla, por el mismo motivo.
Cómo cambia según el tamaño de la producción
En un directo de dos cámaras, el multiviewer cabe en un solo monitor: programa, previo, las dos cámaras, la presentación y el confidence de emisión. A partir de cuatro o cinco entradas, previo y programa se separan a monitores propios y el mosaico se queda con las fuentes. En producciones grandes hay tres superficies: un monitor de programa, un monitor de previo y una pared de mosaico con las entradas, más pantallas específicas para el técnico de imagen, para el operador de repeticiones y para grafismo.
La lógica de reparto no cambia con el tamaño: cada persona ve lo que necesita para decidir, y nada más. Un operador de repeticiones con quince ventanas delante es un operador distraído; con la ISO que le toca y el programa, trabaja.
El multiviewer no es solo del realizador
En una producción con varios puestos hay más de un mosaico y no todos llevan las mismas ventanas. El técnico de imagen quiere ver todas las cámaras del mismo tamaño, sin programa que le distraiga. El técnico de audio quiere ver programa y los medidores. Producción quiere ver programa y el reloj. Emisión quiere ver el confidence del codificador y el estado de la línea. Repartir bien esos mosaicos es parte del diseño del control, igual que repartir bien los canales de intercom.
Disposición tipo
Ventanas de un multiviewer de eventos
Reparto de referencia para una realización de cuatro a seis cámaras con emisión y grabación.
- Programa
- Ventana grande, arriba a la derecha, con tally rojo
- Previo
- Ventana grande, arriba a la izquierda, con tally verde
- Cámaras
- Una ventana por cámara, en el mismo orden que el panel
- Fuentes de ordenador
- Presentaciones y reproducción, agrupadas aparte
- Remotos
- Invitados por videollamada, con su nombre real como etiqueta
- Auxiliares
- Salidas a pantallas de sala y clean feed
- Confidence de emisión
- Lo que sale del codificador hacia la plataforma
- Grabación
- Estado del grabador de programa y de las ISO
- Monitorado técnico
- Forma de onda y vectorscopio de la cámara en ajuste
- Audio y reloj
- Medidores del programa y hora del evento
Tamaños de producción
Cómo escala el multiviewer
| Producción | Superficies | Qué se separa | Puestos con mosaico propio |
|---|---|---|---|
| 2 cámaras, maletas | Un monitor | Nada: todo en un mosaico | Solo realización |
| 4 cámaras, control móvil | Dos monitores | Previo y programa fuera del mosaico | Realización e imagen |
| 6-8 cámaras, unidad móvil | Tres o más | Mosaico de entradas independiente | Realización, imagen, audio y emisión |
| Con repeticiones | Añade puesto dedicado | ISO y marcadores en pantalla aparte | Suma repeticiones |
| Con IMAG y pantallas | Añade monitorado de auxiliares | Salidas a muro LED con su propia ventana | Suma grafismo y pantallas |
FAQ
Preguntas frecuentes
¿El multiviewer es un equipo aparte o viene en el mezclador?
Depende del sistema. Los mezcladores de producción actuales generan uno o varios mosaicos configurables por sus propias salidas, y eso resuelve la mayoría de los eventos. En producciones grandes se usan procesadores dedicados que permiten más ventanas, más superficies y disposiciones personalizadas por puesto.
¿Cuántas ventanas puede vigilar de verdad un realizador?
Menos de las que caben. Con previo y programa separados, un mosaico de seis a ocho fuentes se maneja con comodidad. A partir de ahí conviene repartir el trabajo: un ayudante de realización, un puesto de repeticiones o un técnico de imagen que vigile las cámaras mientras el realizador se concentra en el corte.
¿Sirve el multiviewer para grabar?
No, y no debe usarse para eso. El mosaico es una imagen compuesta de baja utilidad: cada ventana está reescalada y lleva rótulos y recuadros encima. Lo que se graba es el programa limpio y, cuando hace falta, cada cámara por separado en grabaciones aisladas.
¿Por qué insistís tanto en el etiquetado?
Porque en un directo de ocho horas, con relevos y con gente entrando al control, los nombres son lo único que evita cortar a la fuente equivocada. La regla es que el nombre de la ventana, el del botón del panel y el que se usa por intercom sean el mismo, sin excepciones ni abreviaturas creativas.
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